Cierra los ojos y pasa la palma de tu mano por diferentes tipos de papel; seguro que ya no te parecerán todos iguales. Ni a ti, ni a la tinta. Ni al rojo, ni al cyan, ni al magenta, tampoco al color plata. El momento de la impresión es quizá el más decisivo en todo el proceso gráfico, donde nada puede fallar. Por eso cuenta con máquinas impresionantes, de tanta precisión que te dejarán con la boca abierta. Para imprimir lo que quieras donde quieras. ¿Sólo papel? ¡De eso nada! Cartón, acero, plástico, tela, espejo… ¿Cuántas superficies más se te ocurren?